
Eduardo Wilde nació en Tupiza, pequeño pueblo del sur de Bolivia durante el exilio de sus padres argentinos, en la presidencia de Rosas. Conoció dificultades económicas frecuentemente graves, pues su padre se dedicaba a la exploración y explotación de minas sin demasiado éxito. Pese a ello recibió buena educación en el Colegio de Concepción del Uruguay, y en 1864 ingresó en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Durante su cuarto año de carrera le nombraron interno del Lazareto de Coléricos, cargo que ningún médico había querido aceptar. Se doctoró en 1870 con su famosa tesis sobre el hipo, trabajo con el que ganó el premio que otorgaba la Asociación Médica. Ocupó varios puestos de docente al tiempo que ejercía la medicina, y también puestos administrativos relativos a la salubridad e higiene públicas. Político, fue ministro de Justicia e Interior. Tras nuevas desavenencias políticas y en un gesto que podría interpretarse como un exilio voluntario, se ausentó de Argentina y peregrinó durante más de ocho años por tierras de Asia, Europa, África y América. Durante la segunda presidencia de Roca, en 1898, Wilde volvió a desempeñar funciones oficiales, esta vez como embajador en los Estados Unidos primero y después en Bélgica, Holanda y España. Su contribución a una de las más grandes conquistas de Argentina, la enseñanza común, gratuita, obligatoria y laica y el matrimonio civil, fue decisiva. La muerte lo sorprendió lejos de su país, en Bruselas, en 1913.
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