
Trabajó en diferentes periódicos en Atenas, y en el servicio de Protección Social durante la guerra greco-turca. Fue nombrado director de Estudios Bizantinos, cargo que ejerció hasta su temprana muerte.
Su poemario De profundis supuso un hito en la cultura griega. Varios estudios sobre temática bizantina, La rosa granate y Entre los jazmines, completan lo fundamental de su prosa.
Un joven muchacho se siente atraído por la vida contemplativa y decide ingresar en una escuela teológica, a pesar de la oposición de sus padres.
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